
- '...poca atención, falta de intimidad, vacío, reproches, no ayuda en la casa, ni con los hijos, jamás un detalle, soledad, egoismo, no sentirse amada, no sentirse deseada...
La lista es interminable. Finalmente, el terapeuta se levanta, se acerca a la mujer, le pide que se pare y la abraza y besa apasionadamente mientras que el marido los observa con una ceja más alta que la otra.
La mujer se queda muda y se sienta en la silla medio aturdida. El terapeuta se dirige al marido y le dice: - 'Esto es lo que su esposa necesita al menos 3 veces por semana. ¿Puede hacerlo?' El marido lo medita un instante y responde:
- 'Bueno, la puedo traer los lunes y los miércoles... ¡pero los viernes tengo fútbol!'

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